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Conmemoración Intercomunitaria de Yom Hashoá 2024, en Monte Sinai
El pasado lunes 6 de mayo, se llevó a cabo la conmemoración intercomunitaria de Yom Hashoá, organizada por Alianza Monte Sinaí en colaboración con Yad VashemMéxico. El evento tuvo lugar en el Centro Cultural Monte Sinai y en el Auditorio "Rafael y Regina Kalach" del Colegio Hebreo Monte Sinai, logrando un lleno total que reflejó la profunda importancia de esta fecha.
La ceremonia contó con la distinguida presencia de la Sra. Einat Kranz-Neiger, Embajadora de Israel en México; el Sr. Maciej Ziętara, Embajador de Polonia en México; el Lic. Elías Achar Levy, Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México; y la Mtra. Nina Medrez, Presidenta de Yad Vashem México. Además, asistieron presidentes y representantes de comunidades hermanas y del Centro Deportivo Israelita; el Rab. Abraham Tobal, Rabino Principal de Alianza Monte Sinai, junto a otros rabinos de diversas comunidades, sobrevivientes de la Shoá, y público en general.
El evento comenzó con una experiencia multimedia en el pasaje que conecta al Centro Cultural Monte Sinai con el Colegio, así como en los pasillos para llegar al auditorio. En todos estos espacios, se podían apreciar fotografías, audios, y actores en vivo recreando diversos momentos de cómo era la vida en los guetos durante aquella época.
Ya en el auditorio, el Sr. Kichik fue el encargado de dar la bienvenida, pronunciando un emotivo discurso en el que destacó: “Como cada año, la Comunidad Judía de México se reúne para conmemorar lo que sin duda ha sido la mayor atrocidad perpetrada contra el pueblo judío, y el peor genocidio que la humanidad haya presenciado jamás. Pero sobre todo, estamos aquí para honrar la memoria de seis millones de judíos, seis millones de vidas coartadas, seis millones de almas que fueron víctimas del odio y la maldad.”
El evento incluyó la presentación de un video con el mensaje “el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”, seguido de un preludio musical que añadió un toque solemne a la ceremonia.
Así comenzó la conmemoración, que estuvo organizada en torno a 6 cuadros artísticos. Cada cuadro incluyó el encendido de una vela, con unas palabras pronunciadas por destacados líderes comunitarios, y complementado con video, música, y alguna representación artística en escena, combinando referencias tanto de la Shoá como del 7 de octubre de 2023.
La primera vela corrió a cargo de Jacobo Cohen Mann, un joven muy activo en distintas facetas del voluntariado juvenil judío, quien habló en representación de la juventud judeo mexicana. Jacobo destacó el papel de los jóvenes, antes y ahora, en los levantamientos de los guetos durante el nazismo y ahora en las filas de las Fuerzas de Defensa de Israel.
“Es durante los momentos más oscuros cuando la juventud más debe brillar,” dijo. “Somos el frente de batalla de la lucha por mantener nuestra cultura milenaria y de garantizar un futuro brillante para nuestro pueblo. Hoy reconocemos la vida y el sacrificio de los miles de jóvenes judíos que defienden y defendieron el presente y el futuro de Am Israel.” Este cuadro estuvo acompañado por un inspirador número dancístico.
La segunda estuvo a cargo del Sr. Alberto Kichik, Presidente de Monte Sinai; y el cuadro artístico fue representado con testimonios en video de cómo el pueblo judío siempre ha visto por los más necesitados, y de cómo, a pesar de la persecución, la luz judía siempre se multiplica para beneficiar al mundo.
Reproducimos el discurso íntegro del Sr. Kichik:
“Yom Hashoá es momento propicio para honrar el legado de resistencia y valentía, tanto de los caídos como de los sobrevivientes. A lo largo de nuestra historia hemos presenciado muchas injusticias: persecuciones, exilios, masacres y acusaciones malévolas. Los sucesos del pasado 7 de octubre, tristemente son ejemplo de que esta violencia antisemita sigue siendo una amenaza, no solo para el pueblo judío sino para el mundo entero. Pero aun en los momentos más oscuros, nuestro pueblo ha demostrado una y otra vez su capacidad para mantener encendida la llama de la esperanza. A pesar de los intentos de extinguir nuestra fe, nuestra cultura y nuestra existencia misma, seguimos brillando con una luz inextinguible.
Esta luz, que representa la continuidad y la resistencia del pueblo judío a lo largo de los siglos, no puede ser apagada. Es un recordatorio poderoso de nuestra capacidad para superar la adversidad y encontrar la fuerza en nuestra unidad y nuestra identidad. Como Hashem le prometió a nuestro patriarca Abraham, nuestro destino es ser ‘una luz para las naciones’. Cada generación enfrenta sus propios desafíos. Hoy, es nuestra responsabilidad mantener viva esta llama, no solo en recuerdo de aquellos que hemos perdido, sino también como un faro de esperanza para las generaciones futuras.
En este Yom Hashoá, reafirmamos nuestro compromiso de luchar contra la negación de la verdad histórica del Holocausto. En estos momentos en que el antisemitismo está resurgiendo, mientras los deshonestos buscan distorsionar la realidad de lo que constituye un genocidio, hoy, sin miedo ni titubeos, con la frente en alto, alzamos la voz y decimos: ¡Nunca jamás! ¡Am Israel Jay! ¡El pueblo judío está más fuerte y más unido que nunca! Que la memoria de las víctimas sea una bendición, y que su legado nos inspire a seguir adelante con fuerza y resiliencia.”
La tercera vela fue encendida por el Lic. Elías Achar Levy, Presidente del Comité Central, quien destacó cómo el judaísmo siempre implica comprometerse con las grandes causas sociales, y que la indiferencia ante el sufrimiento y la injusticia es algo que nuestra tradición reprueba.
Reproducimos el discurso del Lic. Achar:
"El acto de dar es un recordatorio de que nuestras acciones, por pequeñas que sean, pueden tener un impacto significativo, incluso si permanecen en la sombra. Al hacerlo, construimos puentes invisibles que conectan corazones y fortalecen los lazos que nos unen. En una comunidad como la nuestra, donde la generosidad es unpilar central, cada acto de dar se convierte en un ladrillo que construye un futuro más brillante y compasivo para todos. Cuando extendemos nuestra mano para ayudar a otros, sembramos semillas de solidaridad y esperanza.
Hoy que recordamos a los seis millones de judíos quienes fueron asesinados durante el Holocausto, a quienes sobrevivieron, y a quienes mostraron solidaridad de diversas formas, vienen a nuestra mente las víctimas delpasado 7 de octubre, cuando el grupo terrorista Hamás asesinó a miles de inocentes, y el cual al día de hoy sigue teniendo secuestradas a 133 personas.
La historia judía está siempre interconectada, y el imperativo de recordar nos reafirma la fortaleza del pueblo judío, que nos ha permitido levantarnos ante cualquier adversidad. Es en este espíritu de unidad y solidaridad en que unimos nuestras oraciones para que los rehenes regresen pronto a sus hogares, y que veamos la paz en Israel y en el mundo. ¡Que la tragedia de la Shoá y del 7 de octubre no se repita nunca más!”
Le siguió una conmovedora interpretación de la canción en yiddish “Oifn Pripetchik”, intercalada de testimonios en video de las diversas maneras en que los valores judíos son transmitidos de generación en generación.
Para la cuarta vela, se escucharon palabras de la Embajadora Kranz-Neiger, quien comenzó con una frase del Prof. Ben-Zion Dinur Z”L, primer Director de Yad Vashem: “La fuerza de una nación reside en su memoria. Y si queremos vivir y si queremos legar la vida a nuestros hijos, si creemos que hemos sido encargados por decreto de allanar el camino para el futuro, lo primero que debemos hacer es escribir y no olvidar…”
La diplomática habló de la importancia de la educación para mantener vivas las lecciones del pasado, y que “esto implica honrar a las víctimas y a los sobrevivientes, así como reafirmar la aspiración común de la humanidad por el entendimiento mutuo y la justicia.” Habló de cómo los sucesos del 7 de octubre, la mayor masacre de judíos desde el Holocausto, son algo “que nunca pensamos que volveríamos a ver”.
“Las acciones defensivas que el Estado de Israel ha tenido que tomar desde que se le impuso la guerra en Gaza han provocado un surgimiento de una enorme ola de antisemitismo en el mundo; manifestaciones por la destrucción de Israel, el único Estado judío del mundo. Creíamos que la humanidad había aprendido la lección del ‘nunca jamás’, pero estuvimos equivocados. ¡Nunca más es ahora! Desde el dolor podemos extraer la esperanza de los sobrevivientes del Holocausto, quienes salieron del infierno y lograron fundar familias, una nueva generación, y un país. Hoy como entonces, aun hay quienes difunden el odio, la violencia y la muerte, quienes quieren que dejemos de existir; pero hoy, a diferencia del pasado, los judíos tienen un estado independiente y fuerte, que puede defenderse y que superará las dificultades y seguirá floreciendo y prosperando. Estamos aquí y no nos vamos a ningún lado. ¡Am Israel Jay!”
Le siguió un cuadro artístico de niños, con la canción “Shalom Aleijem”.
Para la quinta vela, tocó el turno de la Mtra. Nina Medrez, Presidenta de Yad Vashem México, quien comenzó su intervención con un verso del poeta Noam Horev: “Todo judío nace con un número imaginario en su brazo, para que nunca olvide de dónde viene y a dónde jamás debe volver…”
En su discurso, la Mtra. Medrez habló de las diversas lecciones que el Holocausto le ha dejado al mundo, incluyendo la forma en que el odio y el antisemitismo “desquicia a los seres humanos y los enloquece al grado de que pierden la capacidad de distinguir el bien del mal.”
La Mtra. Medrez recordó a “los niños robados de su niñez, familias desmembradas, vidas perdidas, mundos desmoronados, así como a todos aquéllos que arriesgaron sus vidas para salvar a sus amigos, vecinos, inclusive desconocidos, es el momento para reconocer su entrega, aquéllos que entendieron que el silencio es postura, la negación es postura, y mirar al otro lado es otra postura. y acaba mal para todos. Como dijo el ganador del Premio Nobel del Paz, el sobreviviente Elie Wiesel Z”L: ‘lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia…’ La identidad como judíos la portaremos siempre con orgullo, responsabilidad y compromiso… Aprendimos a escribir nuestra historia durante 4,000 años, aprendimos a secarnos las lágrimas con una mano, y con la otra, a defendernos. Creo que al mundo se le olvida lo más importante: no somos el pueblo de destrucción, ¡somos el pueblo de construcción! Somos un pueblo que caemos en ocasiones, pero siempre nos levantamos, siempre más fuertes y más unidos. Nuestros hermanos, víctimas de la Shoá, ¡véanos unidos, fuertes, valientes, con la cabeza en alto, por la memoria de ustedes, por nosotros hoy, por el futuro de nuestros hijos, por el futuro del Estado de Israel. Ésta es nuestra respuesta: ¡aquí estamos! Am Israel Jay”.
Le siguió una representación teatral de hombres colocándose el Talit, como símbolo de pertenencia y fe.
El último cuadro artístico, y la sexta vela, fue asignada al Rabino Tobal, quien entonó el tradicional rezo “El Maleh Rajamim”, con el cual los judíos pedimos a Hashem que se apiada de las almas de los seis millones de judíos inocentes masacrados por los nazis. Le siguió un Misheberaj por parte del Rabino Sally Zaed y el JazánMordejai Milhem, para que D’os guíe y proteja a los jayalim de Israel.
Tras invitar a toda la concurrencia a encender una vela eléctrica que recibió al inicio de la ceremonia, el evento concluyó con un conmovedor video en el cual diversas personas, de todas edades, compartieron pequeñas frasesde lo que significa para ellos ser judío. “Las historias no cambian, los hechos no cambian, son los tiempos los que cambian. Sin embargo, nuestra existencia es una luz eterna,” concluyó el video, seguido por una hermosa interpretación del “Hatikva”.
Al salir del auditorio, el pasillo que conecta al colegio con el Centro Cultural Monte Sinai ahora lucía festivo, con música e imágenes del moderno y pujante Estado de Israel.
Esta conmemoración no solo sirvió para recordar y rendir homenaje a las víctimas del Holocausto, sino también para reafirmar el compromiso de la Comunidad Judía de México con la memoria histórica, la educación, la identidad, la unión y la solidaridad, para evitar que las atrocidades del pasado y del presente caigan en el olvido. Pero sobre todo, fue una noche llena de sentimiento y tristeza, pero ultimadamente, una velada en la cual se reiteraron la persistencia y la resiliencia eterna del pueblo judío.
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